La máscara del faraón Tutankamón regresa al Museo Egipcio de El Cairo

La famosa máscara del faraón Tutankamón ha vuelto a  su vitrina en el Museo Egipcio de El Cairo  tras  más de dos meses de restauración. En este tiemp,  se solucionó una defectuosa reparación que se llevó a cabo  después de  desprendérsele la perilla durante unas obras hechas en este  museo cairota en 2014.

Los visitantes de este famoso museo egipcio ya pueden volver  disfrutar de la impresionante  reliquia del “faraón niño”. Una buena noticia para el turismo del país norteafricano.

Tras llevar la máscara en un molde realizado ex professo para la ocasión, los trabajos arrancaron el  10 de octubre en la cámara 55 del museo, donde se quitó  la resina “epoxy” que se usó erronéamente con el fin de pegar la perilla en 2014. Lo más complicado  de la restauración fue el hecho de despegar la perilla del resto de la máscara, para lo cual no se usó ningún tipo de producto químico.

Tutankamon

Tras  separarse la perilla del rostro, los expertos hallaron  un pequeño tubo dentro, que volvieron a colocar de forma correcta. Después, metieron ese tubo por dentro de la perilla y lo pegaron con cera natural de abejas.

Por otro lado,  la vuelta de la máscara de Tuntakamón restaurada a su vitrina puede suponter  todo un atractivo para el turismo en Egipto tras la polémica surgida con motivo de  la restauración errónea de 2014.

La máscara de oro de Tuntakmón, que cuenta con varias  piedras semipreciosas, sufrió una serie de daños durante unas obras realizadas en 2014 para reemplazar la iluminación del Museo Egipcio.

Esta ha sido la cuarta ocasión que la máscara funeraria de Tutankamón ha sido retirada de su vitrina desde que fue descubierta por el famoso egiptólogo británico Howard Carter en el año 1922, en uno de los hitos más destacados de la historia de la arqueología.

Tutankamón reinó durante un breve período de la primera mitad del siglo 1.300 antes de Cristo.  Lo más sobresaliente de su mandato fue la devolución de la influencia y el poder a los sacerdotes de Amón, tras la  singular experiencia monoteísta de Akenatón.

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